El municipio de Pereira, en el departamento de Risaralda,
definido como el territorio evento de estudio, es abordado desde la cosmovisión
de los actores involucrados en la gestión ambiental municipal, identificando una
serie de problemas y deseos de mejora que se materializan en unos lineamientos
estratégicos sistémicos, a partir de la puesta en marcha de la metodología de
sistemas blandos; orientando así el proceso de interacción con los actores del
territorio, para trazar la ruta hacia la transformación deseada, en este
sentido la metodología de sistemas blandos conjuga el qué? y el cómo? podría
darse los cambios para lograr tales mejoras.
Es necesario señalar que la metodología de sistemas
blandos tiene como premisa básica el aprendizaje sobre situaciones del mundo
real que han provocado preocupación, y así definir acciones con propósito que
transformen la situación problemática inicial, sin embargo resolver problemas en
los sistemas complejos tales como un municipio requiere de conocer el nivel de
complejidad del mismo dado lo impredecible de la conducta humana que deriva en
una institucionalidad ambiental voluble.
Para ilustrar el concepto de sistema blando Checkland
(2001), define como aquellos sistemas que están conformados por actividades
humanas, que tiene un fin perdurable en el tiempo y presentan problemáticas sin
estructurar; de esta forma se busca identificar de qué manera se deben plantear
los cambios a seguir en la gestión ambiental del municipio de Pereira conociendo
por supuesto las percepciones de los distintos actores acerca de las
sensaciones de inconformidad y/o deseos de mejora.
De acuerdo con esto la metodología de sistemas blandos se
fundamenta en el concepto de cosmovisión y de cómo esta visión afecta las
decisiones que los distintos actores toman frente al territorio; la metodología
idealiza estas cosmovisiones para proponer cambios sobre el sistema que en
teoría deberían tender a mejorar su funcionamiento, es decir la búsqueda por
conocer una situación real de la gestión ambiental municipal de Pereira para
seleccionar algunos sistemas de la actividad humana que sean pertinentes y
hacer de ellos modelos conceptuales que cuestionen la situación del mundo real
en una fase de comparación definiendo acciones que mejoren la situación.
Cabe anotar que los estudios que incorporan la
metodología de sistemas blandos permiten acercamientos sistémicos que identifican
los cambios deseados, siendo el soporte para la formulación de los lineamientos
estratégicos que se propongan en relación a la gestión ambiental municipal; se
entiende entonces que las situaciones problemáticas en los territorios se
configuran en el tiempo y bajo un entramado complejo, que requiere de lecturas
críticas e interdisciplinarias del contexto y su dinámica evolutiva.
Por supuesto el uso de la metodología de sistemas blandos
exige pensar en síntesis (Maldonado, 2015), la relación entre lo que existe y
lo que debería de ser, haciendo visibles las trasformaciones necesarias para
dar gestión a las situaciones problemáticas identificadas; este proceso de
transformación debe respetar a las distintas sensaciones de inconformidad que
se recopilen en el ejercicio investigativo.
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